lunes, 24 de agosto de 2009

"La ventana"




Siempre fuiste de madera mojada
cuando la lluvia se deshacía
de sus gotas vagabundas
que hacían un pequeño mar en el vidrio.
Allí me miré cuando puse brillo sobre el labio
y vi mi cintura breve como dos manos cerradas.
Los pájaros te visitaron cada día
y te bautizaron con su canto.
En tu pizarrón dibujamos apoyados en tu paz de vidrio
los nombres que a veces no queríamos nombrar.
Las ramas del abeto te cosquilleaban el rostro
la luna se miraba absorta por las noches
sumergida hasta el fondo en tus cristales.
Con el índice escribí aquel beso que no llegó a destino
porque él ya había pasado raudamente sin mirarme,
en su vertical huída hacia el mundo.
Fuiste mi portada y también mi claustro
mientras yo miraba través de tí, con mi pupila alucinada.
Hoy mis versos rezuman la nostalgia que me da la tristeza
desde tu madera vieja que me late.
Voy fluyendo en horas ásperas y frías,
te voy a cerrar definitivamente
y has de saber entonces
que yo parto también, sin despedirme...

1 comentario:

Juan dijo...

Mónica

La ventana, compañera inseparable, testigo de nuestras alegrías y de nuestras tristezas, de nuestros monólogos y de nuestras risas, a veces histéricas y a veces rebosantes de optimismo, siempre han sido nuestras complices y nuestro paño de lágrimas.

¡Ay, qué haríamos sin ella!

Moriríamos de pena, ahogados por los suspiros de amor no correspondidos, o por las promesas no cumplidas! O por el amor que nos espera a la vuelta de cualquier esquina.

Un abrazo.

Juan Antonio

Pero siempre queda la esperanza, la esperanza de que la ventana nos aconseje para encontrar al amadop qu en alguna parte nos está esperando.

Un abrazo.

Juan Antonio