lunes, 16 de noviembre de 2009



Pende mi cabeza alejada de su propia estructura
viaja por las sombras arrastrándose en sus límites.
Se sumerje en una galaxia de mutismos
vestida con el rojo de la sangre aglutinada.
Mujer, puedes llegar a mi colosal estatura
a mi nueva constelación y refugiarte.
Tengo una mano para tus soberbias sinrazones
desde allí desgranarás tu doctrina enlucerada
junto a la espera y el silencio.
¡Mujer de sangre víveme entera! me estoy yendo
en la violencia hemorrágica de un mar recalcitrante
y me llevo un sol entre las manos...

3 comentarios:

Juan dijo...

Mónica

La fuerza del poema
traspasa barreras.
Junto a la espera y el silencio
se encuentra el sol
entre tus manos
bañadas de roja pasión.

Un abrazo.

Juan Antonio

Lía. dijo...

La estructura querida Mónica es solo eso, mientras que las sombras son solo aventurados encuentros con lo que muchas veces nos reprime... y que sin lugar a dudas necesariamente debemos aprender a enfrentar.
A tu colosal estatua habrá de llegar quién se anime a aceptar ser refugiada bajo la constelación de amor que tu puedas brindar, y por la que tanto alguien espere.
Ojalá esa persona, tome tu mano ofrecida para las soberbias sin razones que le acercarán para que deletree letra a letra tu doctrina que pueda llevar a ser propia, para apartar de ti tu espera y tu silencio.
Gracias por aun guardar contigo el escrito para Simón, y por sostener tus ganas de detener parte de tu tiempo en tan humilde servidora vuestra. Agradezco en lo que vale tu presencia en mi pequeño espacio, en donde vuelco mi mundo.-
Un enorme abrazo y un beso de cordialidad para ti.-

SoneuS dijo...

Hermosos¡ poema, tan lindo como las palabra que dejaste en mi blog. Muchas gracias por ambas.

Saludos