jueves, 6 de noviembre de 2008

"Espejismos"




El ciprés,como un pincel recortado contra la noche,se erguía frente a las estatuas de ángeles custodios.
Una luna enorme se destacaba entre las tumbas manchadas de herrumbre,moho y tiempo de abandono.
El cuervo se posó despacio sobre la cabeza del ángel que miraba sin ver,el camino de canto rodado y la lejana verja negra.
La silueta de una pequeña mujer se acercaba muy despacio con la cabeza gacha.
El pájaro la observó por un instante,pero siguió picoteando su pata izquierda y de allí a las alas hermoseándose en un lento ritual del que era único participante.
la mujer se aproximaba mansamente y casi se podía oir que sollozaba.
Cuando llegó frente al majestuoso ser alado de mármol se puso de rodillas y estuvo así un buen rato;el cuervo la observó en silencio moviendo la cabeza hacia un lado y otro.
Pasaba el tiempo y era como que tres elementos habían sincronizados sus silencios.
La señora ya no lloraba,la estatua estaba en su eterna posición y el pájaro detenido.
El tiempo con su picana golpeó al silencio afligido de miserias; dolor que crecía y las preguntas en inercia suicida quedaron presas en la garganta de su dueña.
El silencio hizo una elipsis,un chispazo de fuego alumbró las figuras,fue solo un instante.
La mujer cayó como si un rayo la hubiese fulminado.
Quedó sobre los escalones a manera de un muñeco desarticulado,con el cuello roto.
El cuervo voló muy despacio y desde lejos observó la escena,luego se aproximó,le hincó su pico en la boca y los párpados muy suavemente,mientras daba una vuelta mirando el cuerpo.
Voló hasta el ciprés y se acurrucó en una rama,esponjó sus plumas,agachó la cabeza mientras levantaba un ala preparándose para dormir.

El alba trae hilos de plata que iluminan la escena,todo es hielo,las raíces se aferran al suelo como temiendo caerse,la corteza de los árboles está de luto.
Una tremenda ausencia de colores hace del día un funeral que se desborda como un espejismo,en todo el ámbito del camposanto.
El único protagonista despierta,sacude su plumaje e indiferente se echa a volar.
Hay un cansancio que desciende como una fina llovizna haciendo de eco a la voz del silencio.

4 comentarios:

Juan dijo...

Mónica

Pintas un pasiaje desolador
apesadumbrado, tétrico
sin luz, sin color
sombras, penumbras
dolor y muerte.

Pero está tan bellamente escrito
que veo revolotear las palabras
en infinitos juegos sinuosos
esperando salir del sopor del sueño
en que nos envuelve la vida.

Que Dios te siga bendiciendo.

Un abrazo cálido y con mucho afecto.

Juan Antonio

Juan dijo...

Mónica

Las palabras son como enredaderas
que van tejiendo su traje
llenándonos de su esencia.
Los sueños son como flores
que trsspasan las fronteras de la conciencia
para mostrarnos retazos olvidados
o las ilusiones de un futuro incierto.
El silencio es la semilla
que nos acompaña y nos llena
de luces que iluminarán nuestro camino
llenos de fe y esperanza.

Un abrazo, amiga, y que Dios te siga acompañando.

Juan Antonio

Juan dijo...

Mónica

El silencio nos acompaña
nos permite, en la quietud del alma,
escuchar la más linda melodía
que nos proporciona paz y amor.

Buenas noches, amiga.

Que Dios te siga bendiciendo.

Juan dijo...

Mónica

Desde el sur de Chile
te envío todo mi afecto
y deseo que el sol y la vida te sonrían.
Ten fuerza y valor
que Dios y los amigos
te acompañamos.

Un abrazo afectuoso.

Juan Antonio